La gripe y los beneficios del yogurt


Reforzar las defensas del organismo es la mejor manera de prevenir o acortar los síntomas de una gripe. Estudios confirman que el yogurt puede ser un gran aliado en la lucha contra la gripe, un mal que nos ha aquejado a todos al menos una vez en la vida.

Para comenzar, es importante diferenciar la gripe del resfriado común. El resfriado es una enfermedad leve del aparato respiratorio que suele seguir un patrón de nariz, garganta, laringe, tráquea e inclusive bronquios.

Los síntomas son nariz con secreciones mucosas, ojos llorosos, voz ronca, estornudos, expectoración abundante y no acostumbra a dar fiebre alta.

Por su parte, la gripe es una enfermedad viral transmitida a través de los estornudos y la tos, que se presenta en forma de epidemia. Esta aparece bruscamente, con malestar general, a menudo dolor de cabeza, adicionados a los síntomas del resfriado común.

Lo que más la diferencia del resfriado son los fuertes dolores musculares, el malestar general, cansancio y la presencia de fiebre.

Con la ingesta diaria de alimentos con probióticos – e.g. lactobacilos y bífidus- , reducimos el riesgo de contraer gripe, ya que estos constituyen una terapia eficaz frente a la gripe estacional.

Los lactobacilos son microorganismos con poder antibiótico que se encuentran principalmente en el yogurt, el jocoque, los quesos y demás lácteos, especialmente aquellos fermentados.

Estos ayudan a evitar no solo la gripe, si no también diarreas, alergias e incluso enfermedades de la piel como dermatitis y eczemas (Noticias de salud, josalud.com). Los bífidus, son bacilos con propiedades dietéticas que se utilizan en la preparación de yogures y que regeneran la flora intestinal (Dicc. de la Real Academia Española).

En un estudio realizado en tres grupos de niños por el Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Tongji, China (Revista Cuerpomente), se les dio a tomar diferentes tipos de leche a cada grupo.

Unos tomaron leche enriquecida con lactobacillus acidophilus, una bacteria que se encuentran de manera natural en la boca, el intestino y la vagina. Otros tomaron leche enriquecida con bífidus, y el grupo placebo tomó leche sin enriquecer.

Los resultados fueron concluyentes. Los niños que consumieron leches enriquecidas con probióticos tuvieron menos resfriados y estos fueron más breves.

Adicionalmente, aquellos niños que se contagiaron con gripe y consumieron leche con lactobacillus acidophilus sufrieron 53% menos de fiebre que los niños del grupo placebo, y el porcentaje se elevó a 72% menos fiebre en los niños que consumieron bífidus.

En consecuencia, los investigadores recomendaron que los niños consuman dos raciones diarias de productos lácteos con ambas familias de probióticos a manera de evitar que consuman medicamentos innecesariamente.

Si el niño no consume yogures, en el mercado también existen leches y alimentos enriquecidos con probióticos que pueden resultar igualmente beneficiosos.

Definitivamente una buena recomendación para aplicar también en los adultos, sobre todo aquellos en riesgo como las personas mayores, adultos que trabajan en centros de salud pública, los que utilizan a menudo el transporte público y todo el que esté en contacto diario con muchas personas.

Autor: YRV