Ser un buen anfitrión

A casi todos nos toca en algún momento oficiar de anfitrión, para las más diversas ocasiones. En esas oportunidades, es importante seguir algunas reglas de protocolo y otras que tienen que ver con el éxito de lo que realizamos, y eso significa que nuestros invitados se sientan cómodos y satisfechos.

Para ser un buen anfitrión, es necesario saber acoger a las personas con calidez y simpatía, planear al detalle todo lo relacionado al evento, cena o reunión, estar bien dispuesto y de buen humor, más allá de eventuales problemas y contratiempos y, finalmente, mantener entretenidos a los invitados, de manera que éstos se sientan a gusto desde que llegan hasta que se van.

El primer paso es distribuir las invitaciones. Esto depende mucho de la clase de evento que organizarás y de la intimidad que tengas con tus invitados. No es lo mismo invitar a parientes cercanos que invitar a personas con las que no tengamos mucha intimidad. Mientras más formal sea el evento, se debe repartir las invitaciones con mayor anticipación; si se trata de un círculo reducido de personas próximas, podrá bastar con una llamada telefónica, pero nunca el mismo día del acontecimiento, porque es de mala educación. Procura siempre dar algunos días para que tus invitados se programen. En cualquier caso, el uso del correo electrónico es muy válido, siendo una manera rápida, barata y bastante efectiva para dar a conocer tu fiesta o reunión social.

Mesa para invitados

Antes de reunirte con los invitados, prepara todo en tu casa (o lugar donde ocurrirá esa reunión): preocúpate del menú, limpia y ordena todo y haz que el ambiente sea grato, cómodo y armónico. Separa los vasos y platos que utilizarás y cuida de que no estén sucios ni rotos o dañados. Finalmente, elige una ropa que esté de acuerdo a la ocasión. Si es algo formal, una camisa o traje adecuado; si no, puede ser algo que combine con el color de la casa, pero tratando siempre de ser discreto (lo que no significa ser apagado). Por eso, evita el color negro y dale preferencia a colores como el blanco o el azul.

En cuanto a la distribución de los cubiertos sobre la mesa, ten en cuenta que los primeros que se deben ubicar afuera son para consumir la entrada. Los tenedores deben estar a la izquierda, mientras cuchillos y cucharas deberán estar puestos a la derecha. Por su parte, aquellos utilizados para el postre deben estar en la parte superior del plato. Obviamente, todo esto dependerá del tipo de comida que servirás a la mesa.

Respecto a los vasos, éstos deben estar en la parte superior de los cuchillos; las bebidas, a su vez, deberán estar ordenadas según el orden, tomando en cuenta que el agua siempre es la primera. Por fin, las servilletas pueden ubicarse arriba del plato (preferentemente, si se trata de una cena formal) o al lado izquierdo del mismo, si no hay necesidad de formalismos. En cualquier caso, debes colocar la servilleta en tus piernas al momento de comer.

Al momento de servir, recuerda que servir y retirar los platos se hace siempre del lado derecho, pero que cremas y salsas deben ser puestas desde la izquierda, al contrario de la taza de café, que se servirá siempre desde la derecha. Por supuesto, nada de esto tendrá mayor importancia si se trata de una reunión entre personas demasiado cercanas y entre las cuales no se acostumbra ser muy formal.

Reunión y fiesta en casa

Así, más allá de las reglas de etiqueta social, para ser buen anfitrión es fundamental seguir algunas pautas de conducta, como ser agradable, educado y simpático. La cortesía es indispensable, así que trata de ser cortés con todos, independientemente de tus afinidades o gustos. Procura conversar con todos tus invitados, haciéndolos sentir cómodos a todos, incluso a los más tímidos y a los que normalmente no hablan mucho. Trata de agregarlos a la conversación, pero sin forzarlos a hablar.

Recuerda que como tu anfitrión es tu obligación mantener el ánimo de la conversación. Así que conduce la charla a un ritmo ameno y agradable y ten la sensibilidad para evitar momentos o temas incómodos, sin demostrar enfado si se llega a ellos, sino más bien sabiendo salir de esas situaciones con clase y llevando la conversación hacia otro lado.

Otros detalles importantes son el de no colocar juntas personas que sepamos no tener mucha amistad o que incluso hayan tenido roces anteriormente. De la misma manera, si alguien es conocido nuestro pero desconocido para los demás, debemos buscar de que esté cerca de nosotros y no juntarlo con personas con las que probablemente no tendrá mucho tema de conversación. Busca siempre agrupar a la gente según intereses comunes y buenas posibilidades de interacción. Al final de la reunión, despídete de todos personalmente y agradece sinceramente su asistencia.