Mejorar relaciones entre personas

Mejorar las relaciones interpersonales y saber desarrollar habilidades comunicativas es fundamental para cualquier persona que desee tener éxito, ya sea en el campo laboral, de los negocios, amoroso o social. Para ello es necesario seguir ciertas líneas de conducta, sobre las cuales hablaremos en los siguientes párrafos.

En primer lugar, es importante tomar en cuenta que ya en los primeros segundos nuestro interlocutor se hará en la cabeza una idea acerca de nosotros. Y esa primera impresión es la que tendrá mayor fuerza dentro de su mente, por lo que será muy difícil borrar una mala impresión inicial

No es imposible cambiar un mal inicio, pero sin duda habrá mucho más posibilidades de éxito si agradamos de entrada. .

Para lograr una buena impresión en la otra persona con la cual nos relacionamos, es necesario cuidar de aspectos como una buena postura, la proximidad, los gestos y la voz. Sí, una persona que tiene mala postura causará una mala impresión, por lo que se recomienda estar firme, con la columna erecta, pero al mismo tiempo mostrarse relajado; una postura demasiado erecta podrá parecer fingida y normalmente se asocia a personas poco amigables e incluso arrogantes.

En cuanto a la proximidad, hay que buscar estar cerca de la otra persona, pero sin invadir su espacio; esto, claro, depende mucho del lugar e incluso del país donde nos encontramos. En los países latinoamericanos, se recomienda una mayor cercanía, en los anglosajones no tanto.

En cuanto a los gestos y la voz, hay que buscar hablar con el cuerpo y las manos. Es importante mostrar estas últimas, eso genera confianza en el interlocutor y nos muestra como personas sinceras y abiertas. Pero, claro está, no hay que exagerar tampoco

La voz no debe ser impostada, pero debe ser firme y audible. No es agradable no escuchar bien lo que uno dice, por lo que es recomendable hablar a buen tono, sin llegar a lo incómodo, que sería hablar demasiado alto (esto suele ser desagradable también).

Los temas de conversación también deben ser bien pensados. Debes tratar de ser tú mismo y hablar de lo que te gusta, pero eso no significa que serás monotemático, pues lo que lograrás con eso es ser considerado aburrido. Tampoco significa que, si eres estudiante de Física Cuántica, te quedes hablando sobre eso, a menos que estés entre entendidos del tema. Lo ideal es buscar temas de intereses en común, de manera que tú y tu interlocutor puedan disfrutar de la conversación y aportar en igual medida ideas y contenido a la misma.

Por otra parte, sí es interesante que tengas una conversación fluida acerca de algún tema. Todos tenemos más conocimiento sobre determinadas áreas de la actividad humana, así que es interesante escuchar cosas interesantes (valga aquí la redundancia) sobre un determinado tema. 

Pero debes tomar cuidado con dos aspectos: uno, debes estar seguro que ese tema es realmente interesante para los demás; y el otro es que seas mesurado, no quieras aparentar saber más que los demás (aunque sea verdad) ni seas demasiado didáctico o académico. Habla de forma relajada y amigable acerca del asunto elegido, sin parecer sabihondo o pedante.

Otro punto clave es respetar a tu interlocutor. No importa si tienes más conocimiento, dinero, fama o status que él; trátalo como un igual, a nadie le gusta que lo sobren o lo menosprecien. Si es una persona con menor nivel intelectual que el tuyo, no se lo hagas saber ni notar de una mala manera. Más bien al contrario: muéstrale que igual te interesan sus ideas y lo que pueda decir al respecto de determinado asunto. Lograrás causar una excelente impresión, porque la humildad siempre es valorada por las personas, más aun cuando parte de alguien que tiene mucho conocimiento o status social.

Debes tomar en cuenta también que a nadie le gusta ser criticado o que le digan que su idea es mala. Evita a toda costa criticar, juzgar y valorar negativamente lo que el otro dice o aporta. Más bien discute con él la idea y trata de llegar a un denominador común. Asimismo, elógialo de manera enfática toda vez que sea pertinente, sin caer en la alabanza pero haciéndole saber que es apreciado o que su idea es muy buena.

Asume una postura positiva frente a la vida y frente a los demás. Irradia confianza y alegría, aun cuando la situación se vea complicada o los tiempos no sean los mejores. No es agradable tampoco ver a una persona quejándose, y peor si eso es algo frecuente. Si tienes problemas, busca resolverlos internamente o hazte aconsejar con un amigo, pero no andes quejumbroso frente a las otras personas.

Una parte más difícil para algunas personas es la de sonreír. No todos somos personas naturalmente alegres y es normal ser tímido o reservado, pero eso no quiere decir que tengamos que ser aburridos. Sonreír es algo que siempre agrada a los demás, da confianza y nos muestra como personas afables y accesibles. Pero, claro, sonreír no es lo mismo que reírse como un descosido, así que trata de no ser escandaloso, tampoco, porque eso generará cierto rechazo.

Otro punto fundamental es la empatía. Ponte en el lugar de la otra persona, trata de entenderla y de comprender sus ideas, anhelos y pensamientos. Muéstrate simpático por esas ideas y deseos, aun si son diferentes a los tuyos. Somos individuos, personas diferentes, y no todos pensamos igual, así que no te muestres aborrecido al encontrar a alguien que no piensa como tú.

Finalmente, haz que tu interlocutor se sienta importante. Eso puede lograrse de varias maneras. Una, es que prestes atención en todo lo que diga. Mírala a los ojos, pero sin intimidarla, sino más bien ganando su confianza y haciendo que se interese por ti. Y no olvides una reglita simple, que siempre funciona: a todos nos gusta que nos llamen por nuestro nombre. Así que hazlo, eso tendrá un efecto muy benéfico en la relación y la charla.