La predisposición a las alergias suele ser hereditaria. Las estadísticas indican que cerca del 50% de los niños con un padre alérgico desarrollaran alergias y cerca del 75% de los niños con ambos padres alérgicos las desarrollaran. Esto es algo que para los padres que las padecen se convierte en una cruzada contra las alergias.

¿Cómo hacer que mi hijo forme parte de ese porcentaje que no las desarrolla?

Lamentablemente no existe una fórmula mágica, aunque siempre podemos tratar de prevenir. Es importante destacar que el factor hereditario no lo es todo. También existen factores medioambientales que pueden hacer que un niño desarrolle alergias. Tomando precauciones, es muy probable que logremos controlar que nuestros hijos manifiesten o no las alergias.

Evitar alergias en los niños

Hay que prevenir desde el principio:

Las probabilidades de que un niño con un elevado factor de riesgo realmente acabe sufriendo una enfermedad alérgica serán menores cuanto más medidas preventivas se tomen. Si se siguen unas reglas muy sencillas es posible lograr que durante los primeros años de vida las probabilidades de desarrollar una alergia se disminuyan a la mitad; en algunos casos la acción positiva de estas precauciones continua hasta la madurez.

¿Qué podemos hacer?

1-Prevenir desde el embarazo: prescindir del alcohol y el tabaco. Alimentarse balanceadamente, ingiriendo buenas cantidades de vegetales y frutas. Ingerir suplementos con calcio, yodo o hierro siempre y cuando el médico se los indique.

2-Alimentación correcta desde el primer momento: ¡Amamantar! Desde el mismo momento del nacimiento colocar al bebé al pecho, para que ingiera calostro, esa sustancia amarillenta que aunque es poca su cantidad, contiene todos los anticuerpos (inmunoglobulinas) necesarios para su bebé. A menos que tenga un bebé bajo de peso y sea realmente necesario, no permita que le suministren fórmulas lácteas; estas podrían contener ingredientes a los que su hijo sea alérgico. Recuerde que una vez “despertada” la alergia, revertirla podrá tomar años, en caso de que esto sea posible. A los niños con probabilidades de alergia hay que darles entre 5 y 6 meses de lactancia exclusiva, es decir, sólo pecho sin alimentos extra, mientras el sistema inmune del bebé se va fortaleciendo. Adicionalmente, es preferible que la lactancia se extienda tanto como sea posible, hasta 1 o 2 años ya que se mantiene la ingesta de inmunoglobulinas en el lactante.

3.- Cuidar la alimentación propia mientras estemos amamantando. Si tenemos niños con altas probabilidades de padecer alergias, debemos guardar una dieta baja en alérgenos al menos los primeros 3 meses. Los alérgenos comunes pueden ser consumidos pero en muy bajas cantidades. Tomates, frutas cítricas, soja, carne de cerdo, chocolate, embutidos, clara de huevo, leche y sus derivados, son los principales alérgenos; y son estos los alimentos que debemos consumir en mínimas cantidades. Es posible que tu médico te recete algunos suplementos si le comentas tu inquietud. Los alimentos a los que haya un historial de alergias en la familia (materna y paterna) deberán ser eliminados de la dieta. Sí notas dermatitis, diarrea frecuente, gases, reflujo o dolor abdominal frecuente en tu bebé, es posible que este padeciendo alergias. Lleva un diario con lo que consumas y las reacciones en el bebé hasta que descubras al “culpable” o los culpables y elimínalos por completo de tu dieta hasta que dejes de amamantar. Si tu bebé ha tenido diferentes reacciones, es posible que te recomienden eliminar otros alérgenos por completo, para evitar que también se sensibilice a estos.

4.- Si se requiere suplementar la alimentación del lactante menor de 6 meses, es importante utilizar fórmulas hipoalergénicas; y si ambos padres padecen enfermedades alérgicas, es preferible invertir un poco más de dinero y optar por las fórmulas hidrolizadas desde el principio. Si “probamos a ver cómo le va con esta primero”, error que cometen muchos médicos, el organismo podría reaccionar ante una proteína, produciendo una alergia que no sabemos si logremos controlar a futuro.

5.- Luego de los 6 meses de vida del bebé, se debe introducir alimentación sólida. Este es un paso en el que debemos ser cautelosos. Mantén al tanto al pediatra sobre cualquier posible reacción que haya podido tener tu hijo durante el período de lactancia exclusiva. De esa manera él te recomendará qué alimentos introducir primero. Por regla general, todos los alimentos que hayan producido reacción durante el período de lactancia exclusiva, deberán esperar de 1 a 2 años para volver a dárselos al bebé, al igual que cualquier alimento que produzca alergias en los padres. Siempre deberás introducir alimentos uno por uno, durante 4 días seguido, para descartar posibles sensibilidades, y los alérgenos comunes se introducen de manera cautelosa luego del primer año (a excepción del chocolate, tomate, fresa, frutos del mar y carne de cerdo, que son los más fuertes; estos se introducen luego de los 2 años).

6.- El medioambiente: para cualquier niño, tenga éste predisposición alérgica o no, se debe crear un ambiente libre de alérgenos. El polvo y el moho son los principales alérgenos medioambientales. Mantener una casa limpia, libre de estos es vital para la salud de los niños. Limpie al menos 2 veces a la semana el cuarto donde duerma su bebé. No utilice detergentes; un paño con agua y un chorrito de vinagre harán el trabajo. Retire muy bien el polvo de estantes juguetes, cuna, etc., con el paño bien húmedo y mientras realice esto, mantenga al bebé alejado del área. Evite en lo posible tener un cuarto lleno de objetos. Es preferible que los juguetes y libros del bebé estén en otra habitación. Si no, colóquelos en baúles o armarios con puertas para evitar que acumulen polvo. Evite los peluches; en caso de que su bebé tenga uno, lávelo al menos una vez al mes o métalo en el congelador por 24 horas para eliminar ácaros.
Cambie sábanas y lave las cortinas semanalmente. Coloque forro antiácaros al colchón de la cuna. Descarte el uso de alfombras; los pisos cerámicos o de madera son más higiénicos y no acumulan ácaros de polvo. Evite los ventiladores; son preferibles los aires acondicionados