Tips para redactar un buen guión

Para escribir un guión, basta saber escribir. Pero para redactar un guión de calidad, es necesario seguir algunos lineamientos, con el fin de llegar a buen puerto. En este texto, revisaremos algunos puntos a los cuales el escritor debe prestar especial atención si desea elaborar un libreto para el cine o la televisión.

La primera regla es crear buenos personajes. Son ellos, en definitiva, los que lograrán (o no) la empatía del espectador y los que lo involucrarán en la historia. En principio, se debe optar por personajes que tengan rasgos bien definidos de personalidad, pero en ningún caso esto significa que aquéllos sean previsibles. Al final de cuentas, no existen “buenos que siempre son buenos” ni “malos que siempre son malos”. Por eso, siempre hay que dibujarlos con diferentes matices.

Otro punto a considerar es la misma historia. Parece obvio, pero suele pasar de que el guionista no se dé cuenta que su texto carece de conflicto. Y es éste –el conflicto– el motor de la película. Sin drama, no hay historia; esto es algo que todo buen contador debe tener presente. Asegúrate entonces de que tienes un buen conflicto y de que éste es muy desafiante para el protagonista, lo suficiente como para que el espectador quiera saber cómo se zafará de él.

Los diálogos son otro tema a tomar en cuenta. Por lo general, guionistas principiantes tienen la tendencia de querer explicar todo, pues tienen la impresión de que el público no los entenderá si no agregan algunas palabritas más. Pero en cine, “menos es más”, así que lo ideal es reducir lo más que se pueda la cantidad y extensión de diálogos. Haz que las acciones de los personajes hablen por sí solas, en vez de caer en el facilismo de explicarlo con palabras. En cine, es recomendable que el espectador complete una frase en su cabeza y saque sus propias conclusiones, en lugar de darles todo “masticado”.

Respecto al desarrollo de la historia, hay algunos puntos que no debe pasarse por alto. Uno de ellos sin duda es que no hay mucho tiempo para captar la atención del espectador. Eso significa que los primeros 10 minutos son clave en la historia, pues hay que atrapar al público; de lo contrario, por más que el guión mejore en el tiempo restante, se corre el riesgo de ya haber perdido gran parte de los espectadores. En todo caso, después hay que mantener el ritmo, o sea, no acumular la acción en determinado punto del metraje, dejando otros flojos, sino saber cómo distribuir las escenas más interesantes a lo largo de la historia.

También es muy importante conocer la historia antes mismo de escribirla. Es decir, no sirve empezar un guión “sin saber dónde va a dar”; es imprescindible conocer el final para que las acciones que se lleven a cabo en la historia conduzcan a ese final. Un posible ejercicio es escribir cada escena en una tarjeta, de manera a tener un argumento bien construido, y también redactar una sinopsis, que no debe exceder las dos páginas. Con todo esto, tendrás dominio sobre tu texto y sobre lo que cuentas.

Hablando un poco más de los personajes, es importante definir bien quién es el protagonista (o los protagonistas), y no incurrir en el error de tener a varios personajes, pero flojos todos. Recuerda que el protagonista es el ser humano principal de tu historia, y que todo lo que le pase a él no puede dejar al espectador indiferente, sino hacer con que éste se sienta en la piel de aquél y reflexione sobre lo que haría en su lugar.

Otro aspecto a tomar en cuenta: si tienes a dos personajes parecidos, elimina a uno de ellos, pues hay que evitar a toda costa esa duplicidad, que, en lugar de sumar, restará fuerza a tu creación.

Por último, y aunque no esté directamente relacionado a escribir un “buen guión”, es muy importante formatearlo correctamente. Esto quiere decir que no se puede y no se debe presentar el guión de cualquier modo; el libreto no es un texto común, sino uno que tiene su manera de presentarse, con lineamientos bien definidos en cuanto a forma, fuentes, márgenes y demás aspectos. Por lo tanto, un correcto formato del texto no es un detalle menor, sino más bien una muestra de que sabes cómo hacer las cosas.
Autor: Sergio Marcio