¿Cómo aprender a nadar?


Prácticamente cualquier persona puede aprender a nadar, aunque si nunca lo has hecho anteriormente, podría parecer un poco arriesgado. A continuación te decimos todo lo que necesitas saber para aprender a nadar.

Lo primero que hay que hacer (y quizás lo más importante) es, precisamente, perder el miedo.

Muchas personas no se deciden a aprender a nadar porque creen que se hundirán en el agua, y si bien es cierto que llegan a producirse accidentes por ahogamiento, la mayor parte de ellos se podrían evitar poniendo en práctica algunas sencillas medidas de seguridad, como:

10 pasos para aprender

1. No nades solo/a (se recomienda que siempre vayas con al menos una persona más que sea buen nadador/a, o, si es posible, con muchas personas más). Incluso cualquier nadador deberían nadar siempre con un compañero, podría sufrir algún acalambra miento físico y si te encuentras solo sería un riesgo importante.

2. Evitar nadar cuando haya mal clima (sal del agua si ves que el tiempo cambia o se pone inestable).

3. No nadar en agua demasiado fría, ya que en este caso puede ser difícil mover tus extremidades en ella para chapotear.

4. En caso de estar aprendiendo a nadar en un cuerpo de agua en movimiento (como un río, un lago o en el mar), ten en cuenta este factor, puesto que los remolinos o las aguas revueltas pueden arrastrarte repentinamente. Más adelante hablaremos sobre qué hacer en caso de que debas enfrentarte a un río caudaloso o a una marea fuerte.

5. No adentrarte en aguas demasiado profundas, sino mantenerte a un nivel en el que te sientas seguro. De este modo, será suficiente con que te pongas de pie y respires si tienes problemas.

6. Acostumbres a flotar, al estar en el agua, sujétate de un muelle (si estás en el mar) o de un lado de la piscina y deja que tus piernas floten detrás de ti, debiendo poder levantarse con facilidad si así lo decides. Inténtalo tanto boca abajo como boca arriba, hasta que te sientas cómodo dejando que flote la mitad de tu cuerpo.

7. Como mencionamos anteriormente, quédate a poca profundidad para que puedas ponerte de pie si no funciona y para lograr mayor estabilidad, coloca los brazos en ángulo recto de manera que tu cuerpo quede en forma de “T”.

8. Si no puedes mover tus extremidades o estás a una profundidad difícil de manejar: flota sobre tu espalda. No comiences a respirar rápidamente ni te convulsiones si no puedes nadar, simplemente recuéstate lo más plano posible, y deja que el agua te lleve mientras recuperas la calma.

9. Aprende también a exhalar bajo el agua. Mientras estás todavía a una profundidad superficial, inhala profundamente y sumerge tu cara en el agua. Exhala lentamente por la nariz hasta que quedes sin aliento, y repite. Si exhalar por la nariz resulta incómodo para ti, puedes mantenerla cerrada o usar una nariguera, exhalando por la boca.

10. En cuanto a utilizar o no gafas protectoras, es opcional, pero ayudan a que te sea más fácil abrir los ojos bajo el agua y así ver con mayor claridad. Un par de ellas que cuenten con círculos elaborados en material esponjoso alrededor de los ojos se pegarán a tu piel una vez que te sumerjas en el agua. Asegúrate de que las gafas ajusten cómodamente con la correa en la parte posterior de la cabeza.

Si te sientes nervioso al entrar en el agua, trata de meter los pies primero e introduce el resto del cuerpo poco a poco. Una buena idea es utilizar también una tabla de flotación, chaleco salvavidas o flotadores para los brazos como ayuda para mantenerte a flote. Si comienzas a sentir pánico, recuerda que debes mantenerte a una profundidad razonable para que puedas poner los pies en el fondo. Ciertos elementos, como las gafas protectoras y los tapones para la nariz/los oídos pueden hacerte sentir más cómodo. Ten presente que estarás utilizando tus músculos de nuevas maneras, y esto puede ser agotador o dejarte adolorido al día siguiente.

¡Aprender a nadar puede ser difícil, pero con una actitud positiva y mucha energía, sin duda es posible!

Autor: Pablo Rado